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2798. Lunes, 11 enero, 2016

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo nonagésimo octavo: “Finalmente encontré qué hay de malo en la fotografía, y es que es la mirada de un solo hombre con un solo ojo a través de un pequeño orificio, ¿cuánto se puede ver de esta forma? (David Hockney, 1937, pintor británico).

Isaac Newton además de ser el nombre de una calle muy principal de mi barrio fue el señor que en 1685 descubrió la gravedad. Que estaba el buen hombre echándose una siesta (¿seguro que no era español?), le cayó una manzana, se cabreó (normal) y va y descubre algo de lo que nadie se había dado cuenta antes. Por eso las cosas, que hasta entonces y durante 17 siglos habían estado cayendo por su propio peso, empezaron a hacerlo por la ley de la gravitación universal, que ya hay que ser pedante para llamar a algo así. ¿De verdad nos tenemos que creer que a nadie antes se le había ocurrido?

Reflexiones que nos llevan a dos evidentes conclusiones evidentes: que este buen hombre debió de gastarse un dineral en marketing y rr.pp. con tal de pasar a la historia y, lo más importante, que echarse unas cabezaditas de vez en cuando no solo no es perder el tiempo -como nos intentan vender-, sino que puede ser una excelente oportunidad para conseguir grandes cosas en la vida. Al menos que nos dejen intentarlo.