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2803. Lunes, 18 enero, 2016

 
Capítulo Dosmilésimo octingentésimo tercero: "Es tan difícil decir la verdad como ocultarla". (Baltasar Gracián y Morales, 1601-1658; escritor español).

Con el paso del tiempo los esclavos se convirtieron en siervos y después, por aquello de las florituras del lenguaje políticamente correcto, en empleados.

Los empleados hacemos las mismas cosas que hacían los esclavos, pero se nos ha cambiado el nombre, brillante ejercicio éste de dignificación por el apelativo que se practica tanto y con tantas cosas. Nadie dice ya te vendo esta finca con doscientos esclavos, que era un atentado a la dignidad del hombre, sino te vendo esta empresa con trescientos empleados, lo que suena completamente distinto aunque venga a ser lo mismo.

La barrera entre la esclavitud y la servidumbre es inestimable, ambigua y evanescente. Y los lunes, más.