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Lecturas de verano. 1: "Echar un polvo".

 
La forma "echar un polvo" refiriéndose al acto sexual aparece por primera vez recogida en la edición de 1922 de la Enciclopedia Espasa, por lo que teniendo en cuenta la habitual tardanza académica en aceptar las voces populares, cabe pensar que tal expresión ya estuviese presente en el siglo XIX. Entre las hipótesis que se ocupan de su origen, una de las más aceptadas es la que la relaciona con el ritual católico del Miércoles de Ceniza, en el que el cura pronuncia la fórmula "Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo regresarás". Parafraseada en el lenguaje coloquial como "Polvo somos, del polvo venimos y en polvo nos convertiremos", resulta lógico pensar que la chispa inspiradora de la famosa expresión sea lo de "del polvo venimos".
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