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2866. Lunes, 25 abril, 2016

 
Capítulo Dosmilésimo octingentésimo sexagésimo sexto: “Las vacaciones de muchas personas no son viajes de descubrimiento, sino rituales de tranquilidad”. (Phillip Adams, 1939; periodista australiano).

Estamos acostumbrados a vacaciones como lo que son, pero también puede usarse el singular: vacación. Viene del verbo vacar, quedar un empleo sin persona que lo desempeñe, de donde también salió, por ejemplo, vacante. Existe también el verbo vacacionar, y en algunos países, la palabra vacacionista, referida a quien disfruta de vacación, una ocupación buena, muy buena.

Y yo que reconozco que sí, que soy básico, creo haber encontrado un trabajo para el que estoy sobradamente preparado. Si hasta ahora lo más parecido para desarrollar todo mi potencial era ser funcionario, tengo que reconocer que a partir de ya, mi verdadera vocación es ser vacacionista. Como un chucho casero, dormir, comer, pasear y que te rasquen la barriga. Quiero ser vacacionista. Con sueldo.

Mientras, hago una escapada de martes a martes por una gran parte de Francia, un país que, como ya he podido comprobar otras veces, lo único malo que tiene es que está lleno de franceses, aunque a algunos –teniendo en cuenta que voy invitado a sus casas- hasta se les puede perdonar defecto tan principal. Hasta el martes 3 mayo pues.