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3009. Martes, 10 enero, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo noveno: “Me encantan los experimentos tontos. Yo siempre los estoy haciendo”. (Charles Darwin, 1809 - 1882, naturalista británico).

Los peluches más vendidos del mundo –posiblemente porque son los únicos peluches que sirven para algo- son las esponjas naturales. Esponjas que resultan ser, además, una prueba evidente de la evolución de los animales para adaptarse a su entorno.

¿Para qué se usan las esponjas? Para ducharse. Duchas en la que el jabón juega un papel importante. Por eso las esponjas no tienen ojos. Si los tuvieran (o tuviesen) el susodicho jabón se les metería en sus ojos y a las pobres les estaría picando un buen rato.

Una prueba evidente de ventaja evolutiva y capacidad de adaptación.