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3092. Lunes, 22 mayo, 2016

 
Capítulo Tresmilésimo nonagésimo segundo: "La paciencia es la compañera de la sabiduría”. (Agustín de Hipona, 354 - 430; santo católico).

Vacaciones a un tiro de piedra, playa. Empiezas a pensar convenientes e inconvenientes.

Durante el verano la costa pasa a tener soberanía compartida con la Gran Bretaña (y con sus hijos). Ahí es donde te das cuenta que el brexit no ha servido para nada. Sandalias con calcetines, tatuajes horteras, cogorzas de las buenas. Es fácil ser el único hispanoparlante del lugar y que, por más que estés en Cullera nadie te entienda.

De los que nunca se puede uno librar es de los inevitables niños, te salpican en la piscina, te molestan con sus berridos en la mesa de al lado, te pegan un balonazo y encima tienes que sonreír a sus padres o te fastidian la película del cinedeverano con sus ruidos constantes. Si los niños son el futuro nos espera un futuro muy pesado.

Y por la noche la cosa no mejora. Te acuestas, te tumbas hacia un lado, hacía otro, boca abajo... Pero nada, no hay manera de conciliar el sueño en una habitación más caliente que la cocina de un restaurante chino en un sótano. A lo tonto, dormirás menos que un teenager el findesemana.

Benditas vacaciones, pero en Alaska. Mínimo.