. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

3103. Martes, 6 junio, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo centésimo tercero: "Conocimiento es saber que el tomate es una fruta, no una verdura. Sabiduría es no usarlo en una ensalada de frutas”. (Eduardo P, 46 años, frutero).

Depilarse las piernas, la espalda, el pecho y, sobre todo, el resto de las partespudendas es toda una penitencia. La imagen del tarro de cera caliente como un puchero candente para el aquelarre, no ayuda. Además duele, duele más que un millón de cortes con papel mojado en vinagre.

Como mal menor decía yo que se puede elegir un escenario... más escenario; por ejemplo estando metidos en harina hasta las orejas -en mitad del calentón- y aprovechando cuando te sueltan eso de "yo ahí ni loco, pareces un león" insinuar (solo insinuar) que se pongan manos a la obra para pulir la zona. También dolerá pero hay momentos en que entre el dolor y placer apenas existe una línea invisible. De todas formas está bien recortártelos un poco, pero nada de depilarse porque uno se acaba pareciendo a una muñeca hinchable o, peor aún, a un ciclista profesional.