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3138. Martes, 25 julio, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo centésimo trigésimo octavo: " Habla a alguien sobre ellos mismos y escucharán por horas”. (Dale Carnegie, 1888 – 1955; empresario).

Hay un cocinero español que da de comer luz marina. Dice su creador que ha habido mucho trabajo detrás: averiguar cuáles eran las bacterias responsables de la bioluminiscencia marina, seleccionar las que fueran comestibles, mantener vivas las bacterias -incluso después de cocinarlas- para que la luz no se apagara. Y todo para comerse algo que brille.

En Sídney, el pastelero Christopher Thé ha creado los glonuts, un tipo de rosquillas o donuts que brillan en la oscuridad con un color verde radioactivo. Para conseguirlo, Thé incluyó vitamina B2 en el glaseado. A pesar de su precio -6,25 euros la unidad- se ha convertido en uno de los más demandados. Y todo para comerse algo que brille.

Like Me I’m Delicious es una empresa del Reino Unido que acaba de presentar unos nuevos helados luminosos que contienen proteínas de medusas, ingrediente con el que se logra crear la luminiscencia cada vez que se lame el helado. Su precio 140 libras esterlinas (unos 168 euros) por cucharada. Y todo para comerse algo que brille.

Que de todos es sabida la afición de las personashumanas a todo lo que brille.

Desde luego, los que consiguieron vendernos aire a precio de oro poniéndole el rimbombante nombre de mouse, no son más que unos aprendices al lado de estos genios del márquetin.

Y nosotros, que somos bobos.