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3169. Miércoles, 4 octubre, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo centésimo sexagésimo noveno: " La vida es intentar cosas para ver si funcionan”. (Ray Douglas Bradbury, 1920 - 2012; escritor estadounidense).

Ahora que hay avances para estas (evidentemente muy importantes) cosas resulta que se ha comprobado que la causa por la que se nos desatan los cordones de los zapatos no es por culpa de uno... sino de la física. Un estudio con cámaras de alta velocidad han revelado que el impacto del pie sobre el suelo deforma los nudos, nudos que se van soltando -sí o sí- por inercia. Y mira que se lo decía veces a mi abuela sin que me hiciera caso, empeñada ella en echarme en cara lo torpe que era: !que los cordones tienen vida propia! Pues nada.

Una abuela que, por cierto, y aunque no tenga nada que ver con los cordones, estaba más sorda que una tapia. Lo que lleva a una reflexión evidente: ¿a quién se le ocurrió decidir que el indicador de la sordera tenía que ser una tapia? Podía haber sido un retrete, al que supongo igual de sordo. Pero no, fue una tapia.

Es raro.