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3171. Viernes, 6 octubre, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo centésimo septuagésimo primero: “¿Puedes repetir lo que dijiste después de escucha con atención?".

Un científico agotaría la cosa en falo, pene o miembro viril. Un fanfarrón se atrevería a decir antorcha olímpica. En el club de la modestia, el asunto se reduciría a flautín, cilindrín, pirulí, pingajo, colita o ratón. Virote, zuardo, príapo y perigallo huelen a rancio. Hay quien le planta mostacho como para darle cierto porte y habla de clarinete con bigote o puro con bigote. Los más belicosos lo llevan a su campo y hablan de sable, espada o pica. También están picha, jeringa, rabo, verga, ciruelo, carajo, sandía o trasto. Tranca, garrota, cachiporra, pilila, pija, cacahuete, zambomba, chorra y pollón. Vara, aguijón, mazo, porra, clava, bastón, flauta de bartolo, hombrecillo de entrepierna, chucho, cirio, ruiseñor, pico, pinga y bicho. Así hasta el infinito y más allá, que para eso hay hasta quien le pone nombre propio.

El vocabulario para referirse al miembro masculino es casi inagotable, algo normal teniendo en cuenta que casi media humanidad tiene uno y que sus múltiples usos son altamente recomendables. Especialmente alguno de ellos.