. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

3197. Viernes, 17 noviembre, 2017

 
Capítulo Tresmilésimo centésimo nonagésimo séptimo: "Como Dios no exista estamos apañados. Pero anda que como exista...". (Ed Cunningham, 1969, bailarín y coreógrafo estadounidense)

¿Dónde habré puesto mí…? Debería estar por aquí... Pero nononononononononoooo, !no te muevas! Te juro que tengo un nervio de la pierna pinzado, !joder con el calambre!, fijo que me la tienen que amputar.

Bienvenidos a Hollywood, donde nadie tiene que mear al terminar, nadie tiene que hacerle un nudo a un condón goteante y nadie tiene que mover la cama -resoplando desnudo con el esfuerzo- para tirar de la sábana atrapada entre el cabecero y el colchón.

Lo del sexo de película no me acaba de convencer. Es solo una impresión pero yo creo que nos engañan.