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15082018. De vacaciones, que siempre son mejores de lo que podrían ser.

 
“No es lo mismo pero es igual” viene a ser la definición de “similar” que aplican las compañías farmacéuticas a la hora de fabricar medicamentos compuestos con las mismas sustancias, en igual proporción que las medicinas de patente original, pero más baratos. Los conocidos como genéricos.

Pero si nos ponemos a reflexionar en lo que quiere decir similar, las sospechas empiezan a surgir. La palabra “similar” se deriva de semejar, que desde siempre ha significado “dar indicios una cosa de lo que es”. El término proviene del cultismo símil -de similis, ‘semejante’, adaptado del inglés similar (1661) y del francés similaire (1555)- y llegó al Diccionario como un adjetivo masculino o femenino queriendo decir “que tiene características o apariencias que se relacionan o tienen algo en común con las de otro”. O más concretamente: “que tiene semejanza o analogía con algo.” Regresando al asunto de las medicinas, resulta que los similares a diferencia de los originales tienen otros vehículos y excipientes -aunque la sustancia activa sea la misma- y no están respaldados por ciertas pruebas -como el tiempo que tardan en disolverse y la comparación de sus efectos mediante análisis de sangre.

Por eso solo se parecen. Por supuesto la sustancia activa y su cantidad son exactamente iguales en unos que en otros pero iguales, iguales, no son. Se quedan en el símil, en la apariencia, en ese “algo en común” que los hace simplemente similares

Y además...

- La salsa de la hamburguesa chorrea menos si se come al revés. La parte superior es más gorda y absorbe mejor la salsa evitando que se caiga tanto.