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05082018. De vacaciones, que siempre son mejores de lo que podrían ser.

 
Fabricar sangre falsa pero que se parezca la más posible a la real ha sido siempre un reto, especialmente en el cine. En el Grand Guignol se utilizaba un pigmento rojo obtenido al hervir cochinillas; para Psicosis (1960), Hitchcock utilizó un sirope de chocolate Bosco en botella exprimible. Pero la receta más tradicional, el llamado Kensington gore, nos brinda sangre comestible, espesa y de un realista rojo carmesí. Fue inventada por el farmacéutico John Tynegate y utilizada ampliamente en las décadas de 1960 y 1970. Se puede ver en inumerables películas de la época y es la culpable de las marejadas de sangre que aparecen en El Resplandor.

Ésta es su receta:
- 2 tazas de jarabe de maíz.
- 1 taza de agua.
- 10 cucharadas de harina de maíz.
- 10 cucharadas de colorante rojo alimentario.
- 10 cucharadas de colorante azul alimentario.
- Algunas gotas de menta concentrada.

Y además...

- Si te cortas al afeitarte nada mejor que ponerle a la herida un cubito de hielo. Es más rápido que cualquier otra cosa y el resultado es casi invisible.