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3394. Martes, 23 octubre, 2018

 
Capítulo Tresmilésimo tricentésimo nonagésimo cuarto: “Después de todo, lo mejor que uno puede hacer cuando llueve es dejar que llueva". (Henry Wadsworth Longfellow, 1807-1882; poeta estadounidense).

Resulta que ahora hay leches de soja, de almendra, de avena, de coco, de arroz, de sésamo, de avellana, de quinoa, de espelta, de cáñamo, de nueces...

Pero si la hay hasta de alpiste.

Un poco por aquello de las alergias (completamente entendible) y un mucho por las gilipolleces de las modernidades pijas, resulta que ahora para comprar un litro de leche nor-mal (delosdetodalavida) hay que hacer un máster.

Que no digo yo que no sean buenas para muchas cosas, pero en todas su contenido en calcio (algo más que esencial para el cuerpo) es prácticamente inexistente y, por más que intenten vendernos la burra (aunque algunos no lo sepan), ninguna de ellas (por lo menos hasta ahora) tiene glándulas mamarias.