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  Miércoles, 20 Noviembre 2002

¿Pero al final el tamaño importaba?

Lo de que el tiempo se relativiza hasta hacerse eterno durante las horas que uno está en el trabajo puede que no le ocurra a todo el mundo, que ya sabemos la gente tan rara que pulula por la vida, sin embargo hay otra manera de demostrar la teoría de la relatividad de Einstein de una forma práctica y universal, lo de universal no lo digo en plan mayestático y eso, sino simplemente porque le acaba pasando a todo el mundo.. y sino al tiempo.

Vamos a ver, una de las dos cosas, o los años cada vez duran menos o empiezan a pasar a una velocidad que aumenta de forma directamente proporcional a los cumpleaños que uno va dejando atrás. La cosa no admite mucha duda, si tenemos claro que un año siempre son trescientos sesenta y cinco días, más o menos, pero nos ataca la sensación de que cada año es irremediablemente más corto que el anterior porqué tarda mucho menos que él en pasarse, la teoría de la relatividad se demuestra en toda su crudeza, el tiempo pasa mucho más deprisa cuanto más viejo es uno.

Por cierto, como esta norma es universal, general y fácilmente comprensible para cualquiera que pase de los “ventipocos”, podríamos llegar a un acuerdo de buena voluntad que no debería de tener mucha oposición, bastaría con qué, a partir de cierta edad los años fueran durando más, por poner un ejemplo, si a los dieciocho un año dura una año y la sensación es de haber vivido un año, a los cincuenta, el año podía durar año y medio.. al fin y al cabo la sensación de haber vivido un determinado periodo de tiempo sería la misma .. y de todas las formas todo el mundo dice que el tamaño no importa, o por lo menos importa menos que las sensaciones.. ¿o eso era en otras circunstancias?.

Y, a lo que de verdad me interesa, si esa norma que cualquiera puede entender y aprobar, se pudiera también aplicar a las horas que uno pasa en el trabajo, la cosa sería aún mejor; Así, por el mismo sistema, si una media hora de trabajo, o de presencia en él para ser más exactos, se hace eterna y equivale, por lo menos a seis o siete horas de vida.. la conclusión está clara.. cada uno debería estar en su sitio de trabajo las ocho horas que le correspondan pero, sabiendo ya esa relatividad del tiempo, no se deberían de medir por un reloj sino por la sensación de haber estado esas ocho horas.