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623. Viernes, 7 octubre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo vigésimo tercero: "Cásate; si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para un hombre. (Sófocles 491-406 a.C. poeta griego)

Visto que (desgraciadamente) no podemos usar el método canino para entablar un primer contacto físico cuando a uno le apetece acercarse a "saludar" a ese extranjero cachas de camiseta tres tallas menos con el que te cruzas cada día, estaba yo pensando que no estaría de más poder conocer un poco sus costumbres, con la única intención (educativa por supuesto) de tener un primer contacto con él sin espantarlo mucho. Y encima quedar como un señor.

¿A quién se le debe dar la mano y cuándo es mejor estamparle dos sonoros besos?" Primera parte: "Donde fueres haz lo que vieres" versión: ¿Puedo tocar?

Árabes y latinoamericanos, sobre todo los caribeños, son muy besucones y aprecian mucho el contacto físico. Los franceses suelen darse tres besos, al igual que sirios y libaneses, pero en cambio, en Argelia y Marruecos basta con dos, a no ser que se esté en el Rif o en la Kabilia, en cuyo caso se estamparan cuatro en las mejillas de quien nos presentes, pero ¡ojo!, sólo si es de nuestro propio sexo. En caso contrario bastará con tocar las puntas de los dedos de la otra persona, (y en Irán ni eso) o estrechar las manos de un niño porque eso demuestra consideración hacia sus padres.

Los chinos no acostumbran a tocarse y menos lo harán con un visitante, pero sí son muy dados a aplaudir hasta para saludar. Los japoneses se limitarán a una serie de flexiones de espalda y cabeza que se repetirán tantas veces como mande el protocolo y la propia importancia del interlocutor.

Los malayos solo dan la mano a una mujer si es ella quien se lo ofrece primero, mientras que los apretones firmes y duros los practican los israelíes que, además, los acompañan de palmaditas en la espalda o en los hombros.

Los esquimales se frotan la nariz mutuamente y los lapones dan golpes con los brazos abiertos de la otra persona como forma de transmitirle calor. En las islas Fidji suelen saludarse con unos ligeros movimientos de cabeza y cejas casi imposibles de descifrar si no se es nativo.

Y así, suma y sigue.. Visto lo visto, mucho más universal, y mucho más práctico, lo de olerse el culo... !dónde va a parar!

Hasta el lunes.