Capítulo cuatromilésimo centésimo segundo: "No hay emoción más intensa para un inventor que ver una de sus creaciones funcionando". (Nikola Tesla; 1856 - 1943; inventor austriaco).
Intento desayunar. Saco el cartón de la nevera, me llama la atención lo curioso del mecanismo del abrefácil (¿abrefácil?, ¡loscojones)! y, por aquello de hacer algo distinto a lo habitual a esas horas (o a cualquier otra), pienso.
¿Cómo puede hacerse rico un tío que lo único que hizo fue levantar la esquina de un cartón de leche, pintarle unas rayitas y patentar tan complicado invento? Y encima del que inventó el botijo no sabemos ni su nombre ¡Qué injusta es la historia!
Cualquier cosa durante el horario de trabajo antes que trabajar. Hasta escribir un blog.
Páginas
▼


No hay comentarios:
Publicar un comentario